jueves, 24 de septiembre de 2009

Me gusta cuando callas











Tengo tantas cosas en las que pesar. Las que quiero dejar de hacer. Me alegra terminar ocupado en lo que me gusta. Pudiera cualquier parte de mi cuerpo evocarte, mas espero y me dejo caer en los brazos primeros. Un Paso, un instante, el recuerdo y la formidable fatiga de no tenerte. Caminar solo, sólo me queda: entre espesas sombras de un frío y nostálgico horizonte. Entonces cuando la noche se asoma es preciso desandar lo andado para reencontrarme con un nuevo mañana en el horizonte matinal. El cambio sólo así tendrá sentido. Se han fijado que no hay agua, ni nubes y, sin embargo, van conmigo.

















No hay comentarios:

Publicar un comentario