jueves, 4 de marzo de 2010

Las vías de la dominación


Umberto Eco en "El superhombre de las masas" describe las características de la novela de entrega (folletín) en los s. vxiii y xix. De entre las apreciaciones que hace destaca la del argumento, el cual tiene como fin mantener la tensión entre la historia y el lector (el proletariado). Que se basa las más de las veces en la promesa del consuelo y la posesión del poder y, por supuesto en la espera del "Mesías" que le libere de la opresión.

Sin embargo el poder en este sentido se concentra en el héroe y: "Al superhombre no le pasa en ningún momento por la cabeza que el populacho pueda y deba decidir por su cuenta, y por lo tanto nunca lo vemos iluminarlo ni consultarle. En medio del frenesí de su virtud, vuelve a situar una y otra vea a la plebe en su papel de subalterna, y actúa con una violencia represiva tanto más mistificada por cuanto adopta los ropajes de la salvación". (p. 91)

Lo que más adelante dice Eco es revelador y tan próximo a la sociedad actual, con sus diferencias, por lo menos a la mexicana. "Quien es víctima de su fascinación, vive su experiencia onírica como el lector de la novela popular, que pide a las páginas fantásticas que lo consuelen con imágenes de justicia impartida por otros, que le hagan olvidar que en realidad esa justicia le ha sido arrebatada". (p. 92).

Somos presa, por lo tanto, aún de una conciencia ingenua incapaz de ver más allá de donde lo inmediato.

[Agradezco la imagen a Ces Rodríguez]